REDES SOCIALES Y MENORES
A pesar de llevar varias semanas sin publicar debido a un alto volumen de trabajo, quería comentar con todos vosotros un suceso que me ha ocurrido la semana pasada con una alumna.
Ella tiene 14 años y me preguntó qué me parecía que se abriera una cuenta en Instagram. Obviamente la decisión es de sus padres pero ella valoran mucho mi opinión. Mi primera reacción fue preguntar: "¿Sabes manejar Instagram?" "¡Vaya pregunta profe!, pues claro"
Inocentemente, descubrí que mi pregunta no fue comprendida como yo deseaba. Yo quería saber sobre el manejo de esta red social en cuanto a qué compartir, a quien seguir o quién dejar que te siga. Ella por el contrario me demostró que sabía manejar la aplicación a la perfección: cómo subir fotos, hacer comentarios, crear composiciones de imágenes y vídeos, etc. También me intentó convencer con la típica perorata de que todos sus amigos lo tienen y que cuando yo era joven no había Instagram,... (había Messenger y MySpace, eran un poco más arcaicos pero algo había)
Por otro lado, este fin de semana he sido testigo de cómo dos adultos se peleaban con sus móviles para compartir una imagen que otro había subido a esta red social. Tras intentarlo en varias ocasiones, ver diversos tutoriales y compartir la foto inicial de manera compulsiva; no lo han logrado. Tienen cuenta en la red desde hace años y saben perfectamente qué compartir y a quién dejar que les siga. Incluso realizar funciones de edición que yo no sabía ni que existían.
Esto me ha hecho reflexionar sobre qué hacer como adultos ante el paso de los menores al entrar como usuarios en el mundo digital, no como meros observadores, sino como participantes activos.
Lo primero es explicarles qué pueden y no pueden subir y a quién dejar que les siga; cómo privatizar su cuenta y cómo manejar los comentarios y los mensajes privados que les lleguen; así como cuidar sus comentarios. Todo ello razonado, ya que si lo ven como algo simplemente prohibido, lo harán igualmente sin que los adultos nos enteremos. Es importante acompañarlo en este proceso y darle la confianza suficiente para que no sólo nos deje seguirlos como usuarios, sino para que nos cuente y nos deje observar directamente lo que ocurre en su perfil.
El objetivo principal es evitar exposiciones excesivas, saber detectar casos de bullying (independientemente del papel que jueguen: observadores, agresores o agredidos), cuidar su imagen digital de cara al futuro, etc.



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